El caso argentino expuesto y estudiado en Alemania

A pocos kilómetros del mítico Rin, en medio del bucólico paisaje que enmarca a la pequeña ciudad de Gümmersbach, en la región de Renania del Norte-Westfalia, la más poblada de Alemania, durante casi una semana un grupo de defensores de la libertad de prensa provenientes de 25 países estudiamos diferentes casos de cómo se puede derrotar el autoritarismo desde la comunicación. El seminario, denominado «Estrategias de comunicación y medios», organizado por la Fundación Friedrich Naumann, se realizó como modo de compartir experiencias internacionales en cuanto a los problemas que enfrenta actualmente la libertad de prensa en el mundo entero, y de debatir sobre el papel de los comunicadores que defienden a la libertad en el siglo XXI.

Ante el vocero del Dalai Lama, chinos y rusos disidentes, jordanos cristianos que intentan frenar el avance del fundamentalismo musulmán, rumanos, búlgaros, ucranianos y sigue la lista, junto con Esteban Siracusa, jefe de comunicación de la Fundación Libertad y Progreso, presentamos, en la Academia Internacional del Partido Liberal Theodor Heuss, el camino seguido para obtener la salida del populismo en nuestro país y el importante papel que cumplieron las redes sociales.

El caso argentino interesó especialmente entre los asistentes al seminario por tratarse de un ejemplo exitoso de desplazamiento de un régimen que se iba tornando cada vez más autoritario, situación que se reitera en numerosos países del mundo, donde gobiernos elegidos democráticamente, al poco tiempo de asumir, siguen una especie de hoja de ruta en común que implica asfixiar libertades individuales. Este camino casi siempre incluye una pérdida importante de derechos, entre ellos, la libertad de expresión, así como un incremento sostenido de los niveles de corrupción.

Los dos delegados argentinos presentamos el esquema de comunicación de la última campaña electoral, contrastamos lo realizado por los tres principales candidatos y pusimos énfasis en el muy exitoso manejo de las redes sociales de Cambiemos, inspirado en el antecedente de la llegada del presidente Barack Obama a la Casa Blanca, en el año 2008.

La derrota del kirchnerismo en las urnas es vista en el mundo entero como un ejemplo interesante de estudio para ser aplicado, con las correspondientes adaptaciones a otras realidades, no sólo para competir en elecciones, sino también allí donde los autoritarismos en el poder no se sometan al veredicto popular. Claramente un uso inteligente y eficiente de las redes sociales, como el llevado a cabo por la campaña del presidente Mauricio Macri, constituye una posibilidad cierta para aquellas agrupaciones políticas o ONG que en diferentes países se enfrentan a gobiernos que monopolizan arbitrariamente el espectro de los medios tradicionales de comunicación. Con casi treinta millones de usuarios activos en Facebook y doce millones en Twitter, las plataformas sociales se transformaron en un poderoso medio para hacer comunicación política en Argentina: permiten dar un mensaje directo a un público masivo y eliminan el intermediario. Por su accesibilidad, su bajo costo y su creciente penetración, los medios alternativos modernos constituyen, en el mundo entero, una herramienta formidable para estos luchadores de la libertad que hasta hace poco no encontraban prácticamente salida alguna.

Así las cosas, durante unos días, en medio de las colinas renanas, en las aulas construidas en un promontorio rocoso que en su interior profundo contiene el archivo de información de las ideas liberales más grande del mundo, la Argentina sirvió de ejemplo e inspiración para ilusión de muchos comunicadores internacionales que quieren ayudar a que sus países salgan de la opresión y la asfixia en las que se ven envueltos desde hace años.

Acerca del Autor