La bendición de los hijos y la maldición de los fanatismos

Los hijos y los fanatismos

Laura Viñer, entrevistada por Eduardo Feinmann

A la manera que Galileo defendió bajo tortura de la iglesia, susurrando el dignísimo “eppur si muove”, la Tierra vuelve a girar, presumida, ante la enorme bola de fuego y gas… atardece el viernes en todo el planeta… arden las velas encendidas y resuenan plegarias que recrean el ritual milenario del shabat.

Sean bendecidos los alimentos, la memoria de los muertos para que iluminen nuestro camino y sean transmitidos estos saberes de una generación a la siguiente, y así… Hacia el final de la noche llega la bendición de Dios a través de los padres a los hijos y David acerca su cabeza para que yo pose mi mano y diga la plegaria.

A su fin, con las palabras “…isá Adonai panav Eleja, veiasem lejá Shalom” (… vuelva Dios Su rostro hacia vos y te conceda la Paz, levanta su frente y me pregunta por qué el presidente del país que alberga a una de las comunidades judías más numerosas, en lugar de condenar el terrorismo de Hamas, habla en contra de Israel. Y su respuesta a mi intento de explicación es contundente: “Sobre eso tenés que escribir”.

La DAIA, los embajadores, dirigentes y tantos representantes impregnados de fe y sentido a la vez argentino y judío, como quien suscribe, ya se han expresado. De manera contundente nos representan, literalmente. Gestionaron a nivel de cancillerías, en Casa Rosada, alzaron sus voces ante cámaras.

Muchos escritores y filósofos comparten la identidad con orgullo, a la identidad argentina me refiero, como descendientes de quienes la forjaron, precisamente, huyendo de autocracias y dictaduras.

Entre todas esas voces, la más amada resuena más fuerte: la de nuestros hijos. Imagino que lo mismo sucederá a los nietos de inmigrantes italianos, españoles y de todo rincón del inquieto planeta desde donde hayan llegado para engrandecer una república democrática: El modo de vida que garantiza los derechos adquiridos para el normal desenvolvimiento de eso que llamamos vida, trabajo, dignidad, familia.

Pero cuando la guía de la conducta es el fanatismo, el rumbo es la muerte. Por eso el reclamo de los hijos que repiquetea las conciencias de los más tímidos, los más desentendidos y los “políticamente correctos”. De los que alguna vez prefirieron romper el equilibrio y se anestesiaron bajo un manto de neblinas.

Imagino el padecer de convivir muro mediante con civiles palestinos a quienes se educa en el terror como bendición. Sufro de pensar que se aferran a la muerte en lugar de defender la vida. Que se inmolan en nombre de un fanatismo ciego entendido como divinidad. Bendigo a los civiles israelíes que después de atajar 4.000 misiles no hesitaron al aferrarse a su vida en Israel. Nadie quiere irse, nadie quiere volverse a Argentina.

(Le avisamos a Uribarri, Alberto Fernández y otros funcionarios: No se preocupen, ninguno de los más de 90.000 argentinos que viven en Tierra Santa quieren pegar la vuelta a Tierra Arrasada). Entre ellos, Laura Viñer escribió en Facebook una carta a Fernández, que se volvió viral: “Respetando su investidura presidencial, me permito contarle lo que pienso al respecto”. inició.

“En Israel vivimos varias decenas de miles de ciudadanos argentinos. En ningún momento se leyó o escuchó su preocupación por nuestra integridad física y mental, pero sí por la integridad física y mental de la población gazatí”.

Haciendo gala de sensatez, explicó: “Tal vez Usted no sabe que Gaza está gobernada por un grupo terrorista llamado Hamas, grupo extremista parecido al que realizaran los atentados de Amia y Embajada de Israel en Argentina”.

Recordando la primera visita oficial, opinó: “Lo que más me molesta es su hipocresía de haber visitado nuestro país como amigo de Israel, con motivo del acto de recordación mundial de la Shoa, el cual contó con mandatarios de todo el mundo”.

“Me molesta la hipocresía de haber aceptado con alegría la invitación de nuestro Primer Ministro Benjamin Netanyahu a cenar en su residencia, como se hace con un amigo”, apuntó y enumeró en la misma línea que el presidente Fernández haya accedido a que “médicos israelíes vayan a la Argentina a desarrollar la vacuna israelí” en el país.

Resulta difícil de comprender que al Presidente “no le parezca apropiado informarse” sobre la situación que sufren los argentinos en Israel. “O que considere que el Estado argentino ya no debe preocuparse por nosotros, pero aceptar recibir ayuda de Israel, o aceptar compartir la mesa del Primer Ministro y luego, ante un ataque terrorista cuya magnitud hace décadas no se ve, Ud. decide ponerse del lado de los terroristas… habla mucho más de Ud. que de Israel”, acertó.

Para despejar toda duda, aseveró: “Le cuento que Israel no utiliza fuerza desmedida, Israel utiliza una fuerza proporcional al ataque que sufren sus ciudadanos. Israel devuelve paz por la paz recibida, y fuerza por la fuerza recibida”, añadió, y destacó que se trata de un país soberano y libre, que tiene “todo el derecho del mundo a defender su territorio”. “Le guste a quien le guste, como lo haría cualquier país que se precie de ser normal”, dijo.

Luego de reiterar que Israel “no va a pedir autorización para defender a su población”, Viñer lamentó que Alberto Fernández, “como presidente de un país democrático, tome partido por el terrorismo”. “Elegí vivir y darle un futuro a mi hijo en un país que hace todo lo necesario y más, para que nosotros, los ciudadanos, estemos protegidos”, añadió.

“Lamento la desprotección de mis compatriotas argentinos, ya que si ocurriera algún ataque terrorista, como los que ya ocurrieron en el pasado, el Estado argentino, con Ud. a la cabeza, estaría protegiendo a los terroristas”, dijo, y cerró: “Con dolor se lo digo”.

Imagino de nuevo a mi abuelo Mrat, escapando de la misma intolerancia y llegando al puerto de Buenos Aires en pleno festejo del centenario, en 1910. La Casa del Inmigrante, el plato de comida y los nobles oficios de un pujante país donde nadie te mata por ser judío.

Donde nadie te mataba por ser judío.

La historia del antisemitismo en Argentina es extensa, dolorosamente jalonada por terribles atentados con coches bomba y el asesinato de un Fiscal de la Nación. Por pactos con autocracias lideradas por terroristas, que se precian de los millones de dólares que envían a Gaza, en formas de misil.

Cómo comprender que después de más de doscientos años de democracia orillemos la dictadura nuevamente, en esta ocasión a cargo de civiles que han sido honrados con el voto para engrandecer la República pero engrandecen la pobreza, la corrupción, el fanatismo ciego impregnado de odio.

Es que el odio es una herramienta muy preciada por los dictadores para canalizar la energía de la gente común y sacar del escenario la mirada crítica hacia la gestión.

Fuentes: La Nación

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