La polémica de “Bokitas”: En defensa de la militancia republicana en villas

Polémica con el comedor Bokitas

Entrada al comedor Bokitas

En las últimas semanas, Yamil Santoro, Javier Romano y Marina Kienast, junto a otros dirigentes del partido Republicanos Unidos, se pusieron manos a la obra para volver a abrir “Bokitas”, dicho lugar era el comedor más grande del barrio de la Boca, con capacidad de alimentar a mil niños en situación de precariedad que, por diversas situaciones, tuvo que cerrar sus puertas hace ya 3 años. La idea de volver a abrir el comedor además de cumplir una función alimentaria para los más vulnerables, es también aprovechar el espacio para dar diversos cursos de formación. Las críticas, obvio, no se hicieron esperar, lo curioso es que provienen de gente que, al igual que las personas que quieren reabrir Bokitas, forman parte de espacios de centroderecha. En la última semana se recibieron comentarios de todo tipo a través de redes sociales, algunos engañosos, otros de dudoso criterio, “Ustedes hacen lo mismo que el peronismo!” “Son unos demagógicos” “Están haciendo algo que yo quiero exterminar”. No me quedó claro esta última crítica ¿A quién quiere exterminar señor? ¿A los comedores? ¿A los chicos pobres? ¿O a los que trabajan en los barrios de más bajos recursos?.

Más allá de estos desafortunados comentarios, en esta nota explicaré en tres puntos (por lo menos a mi criterio) por qué no está mal que la gente que milita alternativas liberales y republicanistas se involucre en actividades barriales y sobre todo, qué diferencias hay entre lo que nosotros hacemos y la demagogia que suelen hacer espacios afines al oficialismo.

El primer punto tiene que ver con un deber, es prácticamente una obligación que los futuros dirigentes de un espacio político conozcan la realidad que viven los vecinos de los barrios populares, el no querer acercarse a zonas solamente porque las personas que viven ahí no son afines a las ideas republicanas y sostener que hay que legislar y hacer políticas públicas solamente para aquellos que nos votan, es caer en el frase “A los amigos todo, a los enemigos ni justicia”, que decía un general que muchos de los que critican estas acciones odian. Es innegable que cualquier persona que aspire a trabajar en política y quiera generar cambios (llámese asesor, legislador, militante o diputado,) va a ser necesario, además de tener formación, que conozca la mayor cantidad de realidades y necesidades posibles de la gente, y no sólo de las su zona de confort.

El segundo punto refiere a la representación, creo firmemente que Republicanos Unidos, y porque no, cualquier agrupación que se identifique como una nueva alternativa, no debería representar a una clase social en específico, tiene que representar ideas, no clases sociales. RU se presenta como un espacio abierto para toda persona que crea en el desarrollo económico a través de políticas más libres y menos coercitivas, en aquellas que crean que el trabajo dignifica y por ello requiere la menor intromisión posible, en instituciones con reglas claras para todos y en un Estado que se ocupe de potestades esenciales para el desarrollo humano. Individuos con estas ideas hay de todos los estratos sociales y no solamente en la clase media. Además, el denigrar el trabajo barrial genera una imagen elitista típica del estereotipo que siempre se usa para atacar a aquellas personas que están de este lado de la política, no les demos el placer de darles la razón.

El último punto tiene que ver con las formas, siguiendo con el ejemplo del comedor Bokitas, es sencillo señalar que lo primero que diferencia a la gente de Republicanos Unidos y la clásica demagogia que suele hacer el ahora oficialismo en las villas, es que la gente de Santoro todo lo que hace lo hace por iniciativa privada, no hay recursos estatales de por medio ni fondos de dudosa procedencia atrás de esta actividad, al contrario, apela pura y exclusivamente a la iniciativa privada (que suele ser más eficiente) y a la voluntad de la gente de querer ayudar, no hay absolutamente malo en lo que quiera hacer una persona en su filantropía y con sus propios medios, ¿No?.

Pero no solamente la diferencia es meramente material, sino también ideológica, el kirchnerismo creo una épica discursiva y heroica cada vez que se vinculan en las villas y barrios populares, repiten constantemente “hay que pisar los barrios”, “militar los barrios es hacer patria” como si dar una mano en los comedores fuera una solución estructural…

El espacio de RU plantea absolutamente lo contrario: Que las verdaderas soluciones siguen siendo las buenas políticas públicas y un desarrollo económico que impacte en el nivel de vida de la gente y no pierden ese eje, pero si bien el hecho de ayudar a que un niño tenga un plato de comida no va a generar cambios a grandes rasgos, ayuda a señalar lo mal que se administraron los recursos en las ultimas décadas y también refuerza un compromiso que tiene el espacio de ayudar, empezando por hoy, a luchar por mejorar la situación de las personas con menores recursos. Es decir, en RU ve el hacer estas acciones como una necesidad producto de malas gestiones, no como actos heroicos que solucionan problemas estructurales.

Por suerte con esta nota no pretendo descubrir la pólvora, ya que hace un tiempo los distintos espacios que difieren con el peronismo están organizándose en los distintos barrios y teniendo acceso a ellos, sin ir más lejos la JPro fundó “La Popular” una numerosa agrupación que disputa el espacio en las villas, y este ejemplo se está replicando en varios lados.

Invito a todas las personas que aspiren a trabajar en política o comprometerse en cambiar la realidad a dejar de ver a la política territorial con el esquema conservador de poner mesita en la esquina de una plaza y ampliar el panorama a todos los lugares que tengan la oportunidad de acceder. No olvidemos que la palabra “república” alega a aquellas normas que nos amparan a todos por igual, tanto al estudiante de Recoleta como al chico de la Boca.

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