Edward Murphy y el kirchnerismo

Ingeniero Edward Murphy

Charlando con mi amigo César Trías se preguntaba, y me hacía a mi partícipe de su pregunta, si las Leyes de Murphy son las únicas que funcionan en la Argentina.

Esa pregunta un tanto intempestiva no me extrañó tanto porque mi amigo es así, sin embargo, no tuve más remedio que buscar información en algún libro olvidado o la red.

Estas leyes fueron formuladas por el ingeniero Edward Murphy en 1949 y pueden enunciarse así: Si algo va mal nada impide que vaya todavía peor o también: Algo que pueda ir mal, irá mal en el peor momento posible.

Pero la más trágica es: Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culmina en desastre, alguien lo hará de esa manera».

Antes de seguir quiero aclarar que Cesar es sociólogo e historiador y que nos conocemos desde la secundaria. Siempre se destacó por su inteligencia, por su buen humor y por ejercer una clara ironía volteriana. A él se debe la última frase de mi artículo anterior: Algunos Napoleones son más Napoleones que otros

Juntos decidimos explorar todo lo que hubiera a favor o en contra de estas Leyes.

  • Si nos atenemos a la primera formulación– dijo Cesar – podemos afirmar que, si partimos desde la caída de Perón en el 55, en el país comenzó a observarse una lenta pendiente, agravadas por golpes militares que pretendían superar la situación.
  • Creo que debemos separar – dije – la situación política de la económica.
  • De acuerdo -me respondió – Los pocos años de bonanza económica de la primera época, en que el país exportaba sus productos a una Europa que salía de la guerra, fueron frustrados por el plan Marshall conque los Estados Unidos le copó los mercados.
  • En cuanto a lo político, Perón logró crear un estado autoritario y paternalista y consiguió atraer a las grandes masas, a costa de las libertades democráticas, en donde no faltaron diarios cerrados o expropiados ni cárceles para los opositores.
  • Pero la crisis económica – agregué – en realidad comenzó a hacerse sentir a partir del 47 y a medida que pasaba el tiempo se fue agravando hasta llegar a escasear el azúcar o el kerosene.
  • Los agiotistas eran los culpables
  • Así es. Siempre es bueno tener un enemigo a mano para poder echarle las culpas.
  • Ciertamente – le respondí – Pero en cuanto a que la de Murphy sea una ley, tengo mis dudas.
  • ¿Qué? ¿No te basta la segunda formulación? ¿Nos podía ir peor que con la pandemia? ¿Y qué me contás de la tercera? Por las dudas te la repito: Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culmina en desastre, alguien lo hará de esa manera». Y para redondearla, escuchá esta: Tu seguridad, tu libertad y tu patrimonio entran en peligro cada vez que el poder legislativo entra en sesiones
  • Jajá. Mientras hablamos estoy tratando de recordar una palabra -dije.
  • ¿Cuál?
  • Esperá un momento. Ya sé: Kakistocracia.
  • El gobierno de los peores -agregó Cesar.
  • Así es. Un concepto utilizado por García Venturini allá por la década de los 70.
  • Sí. Él y Víctor Masshu fueron los ideólogos del catolicismo liberal, una postura aristocrática que en el fondo se oponía al populismo peronista, que también era católico, pero que para ellos era la Kakistocracia. Es por eso por lo que ambos fueron funcionarios del golpe militar del 76.
  • Recordemos – dije -que los militares eran los defensores del mundo occidental y cristiano.
  • Por lo que estamos diciendo cualquiera que nos escuche podría pensar que los católicos se mataron entre ellos.
  • Bueno…Cada cual puede pensar lo que quiera. Como vos ahora con eso de la ley de Murphy.
  • No lo tomes a mal, Agustín, gracias a Murphy hemos repasado algunas secuencias de nuestra historia.
  • Sin embargo, podríamos oponerle la doctrina contraria: la de que este es el mejor de los mundos posibles, que pareció estar presente en los primeros años del peronismo. Leibniz la formula en su Teodicea y que algunos parecen tener presente cuando hablan de los gobiernos kirchneristas. Pero lo más interesante es que esta teoría prevé que después de grandes catástrofes como las provocadas por los liberales o más bien por los neoliberales pueden florecer gobiernos en que se recupera el esplendor logrado, claro está. por los kirchneristas.
  • Gracias, Agustín por mencionar esta teoría. El Cándido nos viene ahora al pelo. Ahí Voltaire se mofa de Leibniz mostrando las aventuras por el mundo de Cándido, el doctor Pangloss (su maestro), filósofo intensamente lebnizoniano y su amada Cunegunda que a pesar de que, a lo largo del periplo de los personajes, suceden terremotos, guerras, crímenes y violaciones, sin embargo, Pangloss, no cesa de repetir que estamos en el mejor de los mundos posibles. Las escenas mostradas por Voltaire apoyarían la ley de Murphy
  • Sin dudas que así es. -repuse – Porque Voltaire crea un relato en donde todo es catastrófico, que en realidad es un montaje de escenas todas destinadas a rebatir a Leibniz. Dejemos momentáneamente de lado a Voltaire y comparemos ambas teorías para lo cual debemos recordar mejor la del filósofo alemán que fue uno de los creadores del cálculo infinitesimal, el precursor de las teorías estocásticas contemporáneas y de las geometrías fractales. Él, parte de ciertas partículas que denomina mónadas que son sustancias simples, sin partes, que no tienen extensión, ni figura (ojo con esto) que son indivisibles, autárquicas, únicas y cualitativamente cambiantes, porque cada una de ellas lleva la imagen de la totalidad de todo lo que existe y que al combinarse entre sí producen el mundo que conocemos, al modo de los atomistas griegos, Demócrito y Leucipo, que pensaban lo mismo de los átomos, pero que para ellos eran partículas materiales que constituían toda la realidad. La diferencia está en que para los griegos estas combinaciones no tenían ningún propósito ni causalidad determinada, Todo lo que existe en el universo es fruto del azar y de la necesidad. Afirmaban. En cambio, para Leibniz es Dios, que es la mónada suprema y por lo tanto es él el que pone la razón suficiente, es decir el motivo por el cual algo existe, de todo, al elegir en cada momento la mejor combinación posible de las otras mónadas, porque es él el que tiene el conocimiento total del pasado del presente y del futuro. Este es el motivo por el cual a esta teoría se la llama de la armonía preestablecida, y dado que este Dios que es Substancia Suprema, que es única, universal y necesaria, la cual no tiene nada fuera de ella que sea independiente. Y dado que este ser es bondadoso el resultado es que estamos en el mejor de los mundos posibles
  • La genialidad de Voltaire -dijo César – está en que les hace vivir a sus personajes todo lo contrario. Por todo lo que han vivido tendrían, al volver a su país, que sacar conclusiones semejantes a la ley de Murphy, Las ideologías nos hacen ver, mediante montajes que lo que sostenemos es verdad o lo que es peor nos hacen negar cualquier evidencia que la contradiga o reinterpretar los hechos de tal modo que se ajusten a nuestra verdad. Pangloss de cualquier desastre demuestra siempre que estamos en el mejor de los mundos posibles.
  • Andá a decirle a ciertos peronistas que Cristina es corrupta o que la pobreza está haciendo estragos.
  • Ahora entiendo mejor -dije sonriendo- por qué insistías, como abogado del diablo. en mencionar la ley de Murphy.
  • Sabía Agustín, porque te conozco, que sacarías a relucir la ley contraria. Ahora podemos afirmar, según la lógica, que dos leyes opuestas no pueden ser ambas verdaderas
  • La ley de Murphy -dije- pensada como totalidad se logra mediante el modo inductivo, es decir como una suma de casos del cual se extrae una ley, Pero si seguimos a Popper, basta un solo caso contrario para que esta ley deje de serlo. En la realidad encontramos suficientes argumentos o casos para hacerlo. En cuanto a la teoría de Leibniz, también en la realidad y en el relato de Voltaire encontramos bastantes casos para desecharla como teoría. Por lo tanto – afirmó César – las dos teorías sirven como argumentos para rechazar como ley a la otra. Pero sucede que, según la misma ley lógica, pueden ser ambas falsas, de acuerdo con la constatación con la realidad
  • A poco que nos fijemos podríamos comprobar que algo diferente sucede en el campo político, si nos atenemos a lo que emerge por la prensa, los leales a Macri dicen cosas del kirchnerismo que son ciertas, pero estos afirman de los macristas cosas similares. En este caso podríamos pensar, según la lógica, que ambas son verdaderas. Fue Voltaire quien puso en crisis, en los tiempos modernos, la relación entre la realidad y el discurso.
  • De acuerdo -dije- Pero una cosa debemos tener en claro, los que aspiramos a elaborar un pensamiento liberal acorde a los tiempos que corren, es que ni el pesimismo ni el optimismo absolutos son leyes para reconocer la realidad, ni tampoco debemos usar ciertas técnicas de la retórica para hacerla coincidir con lo que consideramos qué es la verdad. Es por eso por lo que propongo el análisis de ese campo que se ha definido como campo cultural. En mi trabajo anterior traté de describirlo así: En el campo cultural no solo se dan constantemente estructuras de poder impuestas como dominantes que serán disputadas por otras que aspiran a ocupar su lugar., como propone Pierre Bourdieu, sino también se dan descubrimientos científicos, creación de nuevas formas de arte, cambios tecnológicos, modificaciones del lenguaje y variaciones en las costumbres y las relaciones humanas.
  • Para eso – dijo César – tendremos que incluir en los análisis nuevas variantes y utilizar métodos también nuevos. Y ahora que lo pienso, tendremos que definir también los factores de cambios con mayor exactitud.
  • Por lo que veo estás dispuesto a seguir por este camino.
  • Pues claro. Teniendo en cuenta lo que hemos dicho en esta charla, me permitís decir algo como conclusión.
  • Sí. Dale.
  • Todos los liberalismos son iguales, pero hay algunos que son más liberales que otros.

Ambos nos echamos a reír de buena gana.

Carlos López Puccio de Les Luthiers interpretando a la Cunegunda de Rochester

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